BIENVENIDO

 
 
  • Tito AstudilloSarmiento

Lyne: reflexión y saludo…

“Soy el más joven de los tres y no soy tan fuerte ni tan experimentado; por lo tanto dejadme elegir a la dama más madura. Ella ha visto mucho y es quien mejor puede socorrerme cuando lo necesite”…


Así da cuenta Steinbeck de la elección de Ewain, el neófito caballero andante hijo de Morgan le Fay, hermana del Rey Arturo, quién, desterrado de la Mesa Redonda deambula errante, junto a Gawain y Marhalt, en busca de las aventuras, conquistas y glorias que le permitan regresar…


En el camino los caballeros encuentran tres mujeres, sentadas al pie del camino, a la sombra de unos abedules, sobre una saliente del bosque cubierta de helechos, la primera una mujer sexagenaria de cabello cenizo, la segunda una mujer madura de opulentas formas que rodeaba los treinta años; y, la tercera una quinceañera recién llegada a la doncellez.


“No estás probado y, por lo tanto, no estas definido, …Reconocí la superioridad, la observé y estudié y recordé los errores hasta que supe del arte de la caballería, más que cualquier caballero andante, …te someterás a mis normas y mi régimen, …durante diez meses te entrenarás y aprenderás; y, luego te prometo que correrás más y más provechosas aventuras que los otros en doce meses…” dijo la anciana Lyne a su joven aprendiz.


Durante diez meses la anciana enseño a Ewain como montar, qué tipo de armadura portar para maximizar su velocidad y destreza, pues el propósito de la armadura es proteger solo lo que no pueden salvaguardar la destreza, la agilidad y la precisión… Le enseñó también que el propósito de la lucha es la victoria y que no hay victoria si no se equilibran defensa y ataque, aprendió que la espada es más importante que el escudo, pero la destreza es aún más importante que los dos; y, que el arma más importante es el cerebro y, todo lo demás, un complemento.


Disciplina y constancia para aprender; honor y coraje para asumir cada reto o combate; nobleza y humildad para cosechar cada triunfo, clemencia con cada contendor; Ewain aprendió, tanto la técnica del combate, cuanto más el valor de la paciencia, la prudencia y la tolerancia, demostrando siempre valor e integridad; y, así, forjado el caballero se acerca a su maestra y agradece. Lyne lo mira y responde: “yo solo te enseñé a usar la espada y la lanza. El resto lo debes haber aprendido de tu madre”


Gracias Steinbeck, no únicamente por el relato, cuanto más por el mensaje, la reflexión y el saludo a la constancia, paciencia y dedicación de una madre…

 

CONTACTO

tito 5.jpg
 

Seguir

©2018 by Tito AstudilloSarmiento. Proudly created with Wix.com